30/7/13

Tema 3 - El arte en los tiempos prehistóricos - Paleolítico y Neolítico


Las obras maestras de los primeros tiempos de la Humanidad
El Arte Rupestre es aquel que se realiza sobre las paredes de las cuevas, ya sea pintura o grabado. No apareció hasta hace más o menos 23.000 años y por lo tanto, siempre ha estado asociado al Homo Sapiens.
La prehistoria es la etapa más larga de la historia de la humanidad. Cerca de millón y medio de años le costó al hombre llevar a cabo el proceso evolutivo anatómico que le otorgó su aspecto actual. Hace un millón de años empezaron a fabricarse en la zona oriental del continente africano, y poco después en Eurasia, los primeros útiles de piedra. Los autores de estas industrias fueron el Homo habilis, el Homo erectus y los presapiens, que se habían desarrollado en África Oriental, Asia y Europa. Las primeras manifestaciones artísticas fueron realizadas, no obstante, muchísimos milenios más tarde, ya que el origen del arte se remonta a unos 30.000 años a.C. Sin embargo, no habría sido posible ni la fabricación de útiles ni la creación artística, si el proceso evolutivo del hombre no hubiese comportado la liberación de las manos.
Este fue, en efecto, uno de los hechos más sobresalientes del proceso de hominización, ya que con la adopción de la posición erecta las manos adquirieron otro tipo de prioridades aparte de las prensiles. El hombre podía pues fabricar objetos y, también, pintar, grabar y realizar toscas, pero significativas, esculturas. Puede, pues, decirse que la evolución del hombre se materializó, tanto en la transformación de sus útiles como en las manifestaciones artísticas. Por eso, progresivamente, y a medida que la inteligencia se fue desarrollando, las manos fueron logrando también mayor precisión en la ejecución de los actos. Tuvo así lugar, poco a poco, una evolución tecnológica, de modo que los útiles fabricados fueron cada vez más complejos, adecuándose con mayor precisión a las finalidades a las que estaban destinados.

Arte rupestre en las cuevas de Altamira y Lascaux.
El primer arte monumental apareció en la cueva de Lascaux, en Montignac (Dordoña, Francia). Este conjunto pictórico comprende ciervos, bisontes, caballos, felinos, etcétera. También son muy importantes las pinturas de la cueva de Altamira, en Cantabria (España). Estas obras artísticas se encuentran entre el sur de Francia y el norte de España, en la región denominada franco-cantábrica. Una de las hipótesis que se maneja es que el clima en esta zona era diferente, mucho más benigno y con mayor riqueza de alimentos, que no obligaba al nomadismo constante de los pueblos.

"Mientras que el arte mobiliar está asociado claramente a los cazadores nómadas de grandes animales de la extensa zona de tundra situada al sur del límite del hielo, el arte rupestre se concentra en una zona que ofrecía unas formas mucho más variadas de subsistencia y, por tanto, fomentaba una forma de vida más sedentaria. Es en el contexto de estos importantes cambios sociales donde debemos comprender el desarrollo del mundo ceremonial reflejado en las extraordinarias obras de arte creadas en la oscuridad de las cuevas".
Göran Burenhult

La mayoría de los expertos opinan que el arte prehistórico es una expresión cargada de religiosidad y simbolismo, que no nace por puro goce estético o creativo, sino como consecuencia de determinadas prácticas rituales. El arte sería así un recurso para intervenir en el medio en el que vivían, un vehículo para escapar de la propia impotencia ante un mundo complejo y peligroso.

El Paleolítico: naturalismo y magia
Entre fines del último período interglaciar (hace aproximadamente unos 120.000 años) y los inicios de la glaciación Würm (hace unos 85.000 años) el clima en Europa pasó a ser menos riguroso. En el área occidental de Eurasia tuvo lugar un gran incremento de la población humana, representada por el Homo sapiens neanderthalensis. Empezó a desarrollarse la vida doméstica y se aplicaron nuevas tecnologías para la fabricación de útiles líticos. Se manifestaron, así mismo, las primeras creencias religiosas. La caza fue el principal medio de subsistencia del hombre, hecho que ha sido corroborado por la infinidad de restos óseos de fauna que se han hallado en el curso de las excavaciones paleolíticas. Además, en este período tuvo lugar una especialización de la caza, tanto en lo que se refiere a las técnicas como a las especies animales capturadas.

Los ritos funerarios aparecieron durante el Paleolítico medio. El hombre de Neanderthal fue el primero que enterró a sus muertos en auténticas sepulturas, aunque éstas eran todavía extremadamente sencillas y carecían de ajuar funerario. Las sepulturas se realizaban, con preferencia, en fosas y los individuos se enterraban en posición fetal, posiblemente para garantizar el retorno al seno de la madre Tierra.

El arte nació hace unos 30.000 años, en la fase final del Paleolítico. Su autor fue el hombre de Cro-Magnon, un individuo parecido al hombre actual, que enterraba a sus muertos junto a ofrendas rituales. Es obvio que creía en la vida después de la muerte. El desarrollo de la producción artística forma parte, por lo tanto, del conjunto de las manifestaciones espirituales y metafísicas, como por ejemplo el ya mencionado culto a los muertos, que distingue, sin lugar a dudas, al hombre de los animales. Pero, ¿por qué el hombre empezó en el Paleolítico a producir lo que nosotros en la actualidad denominamos arte?

Una de las primeras manifestaciones artísticas del hombre, tanto en el continente europeo como en el americano, fueron las representaciones de manos en las paredes de las cuevas. Se trata de simples contornos o improntas («manos pintadas»), pero que, probablemente, pusieron de manifiesto por primera vez el concepto de la forma y aportaron la idea de que una cosa ficticia puede ser igual a una real.

La finalidad mágica del arte
En el Paleolítico la sociedad se componía de cazadores que vivían aisladamente y con una débil cohesión social. Practicaban, además, una economía de subsistencia, es decir, no producían el alimento que consumían. La existencia giraba, por lo tanto, en torno a la obtención de alimentos. Este hecho hace suponer que el arte debía tener también una función esencialmente práctica.

Las representaciones pintadas de animales en las cuevas aparecen en lugares difícilmente accesibles y escondidas en el interior de dichas cavidades. Se debe, pues, excluir la posibilidad de que estas manifestaciones artísticas tuviesen una finalidad puramente decorativa. Estas pinturas constituyen auténticas escenas de caza de carácter naturalístico y tenían la finalidad mágica -por el hecho de que se había representado al animal- de facilitar la captura de la presa. Es decir, en la realidad, el animal vivo habría al mismo tiempo sufrido por efecto de la «magia simpática» la misma herida que el animal pintado. La representación del animal coincide con el objeto (en este caso el animal real); poseer la representación pictórica significaba, pues, poseer también el animal en la realidad.
Así mismo, la frecuente reproducción de las figuras femeninas sensuales y de aspecto maternal, con enormes senos y vientres, como la conocida Venus de Willendorf- expresan un deseo profundo y obsesivo tanto de fertilidad como de protección hacia la madre.
El naturalismo de las formas paleolíticas no está vinculado, pues, a un principio decorativo, sino a la imitación de la realidad con una finalidad mágica. De este modo, la idea de que el arte es la continuidad de la realidad no desaparecerá nunca totalmente.

Características de la Pintura Rupestre

·         Uso de las formas naturales de las rocas y las paredes de las cuevas como partes integrantes de la obra en sí.

·         En la pintura se utilizaban colorantes naturales de tonos amarillos, rojos, ocres y negros, con todas sus gamas y tonos.

·         En el Neolítico se añadió el blanco. Los colorantes procedían de óxidos de hierro y manganeso, de tierras y carbones vegetales. Diluidos en sangre, resinas de árboles, grasas animales y jugos vegetales. 

·         Se aplicaban con pinceles (pelos de animal), espátulas de hueso, pedazos de cuero o con los dedos de las manos y, como paleta se utilizaban conchas marinas.

·         Se puede hablar de tres temas principales: animales, signos y representaciones humanas. En el Neolítico, la figura humana cobra mayor importancia. Pero, en realidad, las primeras representaciones encontradas corresponden a los órganos genitales femeninos.

·         Los animales más representados eran los mamíferos: caballos, bisontes, ciervos, mamut, renos, osos, felinos, rinocerontes, aves, y peces.

·         Las interpretaciones que se han realizado del arte rupestre varían, pero básicamente, en la actualidad todas coinciden en que poseía un sentido mágico-religioso: es decir, representar al animal hacía que los poderes sobrenaturales aseguraran el éxito de la caza.

El arte mueble (también llamado arte miniatura o arte portátil) consiste en figuras y objetos decorativos tallados en hueso, cuernos de animal o piedra o modelados toscamente en arcilla. Son formas de representación susceptibles de ser transportadas de un lugar a otro y que fueron realizados con una clara finalidad práctica, como la caza, ornamento o bien tenían una finalidad religiosa. Objetos grabados, esculturas y relieves realizados en piedra o en hueso, como propulsores de lanzas, cuentas para collares, bastones perforados e instrumentos de todo tipo eran adornados y se les denomina "arte mueble".

Particular interés ofrecen unas figuras femeninas de tamaño pequeño, talladas en piedra y denominadas genéricamente Venus. Estas estatuillas tienen una clara tendencia a la esquematización y un especial interés por resaltar los atributos sexuales. De entre las más de cincuenta figuras descubiertas destacan la Venus de Willendorf y la Venus de Savignano. 

Características del Arte Mueble

·         El material de soporte del arte mueble era sobre todo piedra y hueso, aunque, probablemente se utilizaba también la madera y el cuero, pero son materiales perecederos y no hay restos.

·         La temática es muy similar entre el arte mueble y el arte rupestre, diferenciándose dos tipos: las realistas, referidas a la fauna de la época, y las abstractas, que consisten desde esquematizaciones, símbolos y signos.

·         Como la obra depende del soporte, en muchas ocasiones el animal aparece como doblado, ajustándose a la forma del material.

·         Los artistas intentaban aplicar a estos grabados determinados efectos para dar mayor realismo a sus obras. Uno de ellos era el relleno y sombreado a partir de series de trazos cortos y oblicuos.


El Neolítico

Edad Moderna de la Piedra, por contraposición a Paleolítico o Edad Antigua de la Piedra, es uno de los periodos en que se considera dividida la Prehistoria. Hoy día se define el neolítico precisamente en razón del conocimiento y uso de la agricultura y de la ganadería y el descubrimiento de capital importancia para la vida del hombre, y que tuvo un desarrollo muy rápido, como es la alfarería. Permitió la construcción de recipientes para líquidos y facilitó enormemente la vida del hombre, que ya no necesitaba estar permanentemente en las cercanías del agua, o realizar a menudo largos recorridos para abastecerse, pues almacenaba el agua, y también granos, semillas, productos molidos, etcétera, en los recipientes de alfarería. Solo necesitaba desplazarse periódicamente para renovar el abastecimiento de la cantidad consumida desde el suministro anterior.

Durante el Neolítico tuvieron lugar radicales transformaciones en la actividad humana. El hombre vivía en cabañas y en palafitos en los lagos. La comunidad, por su parte, se organizaba en poblados. Se continuaba trabajando la piedra y el hueso, pero se producía también cerámica. Los instrumentos realizados en piedra eran más elaborados. Esta evolución tecnológica dio nombre al período, pues la palabra «neolítico» significa, precisamente, «piedra nueva». Así, con el paso gradual de una economía paleolítica de subsistencia, basada en la recolección y la caza, a una economía neolítica de producción, basada en la agricultura y la ganadería, el hombre dejó de ser nómada y se convirtió en sedentario, organizándose en comunidades estructuradas. Durante la transición del Paleolítico al Neolítico tuvo también lugar el primer cambio estilístico de la Historia del Arte. Se pasó, en efecto, del naturalismo paleolítico a la abstracción neolítica. Ya no se reproducía la realidad, sino que se creaban signos y símbolos. Una creación típica de esta cultura fueron los menhires, que se creía servían para albergar el espíritu de las divinidades, de los héroes y de los difuntos. No fue por azar que estas piedras se hincaron en el suelo, con gran esfuerzo, en la misma posición vertical que distingue al hombre de los animales. Las representaciones de la figura humana de este período presenta los principales rasgos como si fuesen abreviaturas y la figura humana queda reducida a una abstracción geométrica. El hombre se caracteriza casi exclusivamente por la presencia de las armas y la mujer por presentar dos formas circulares en el lugar de los senos. Es el inicio de la diferenciación tipológica.

Manifestaciones artísticas de una sociedad agrícola
El geometrismo abstracto del arte neolítico se ha relacionado con las concepciones animistas propias de la sociedad agrícola. El agricultor y el pastor son conscientes de que su suerte depende de las inundaciones periódicas, las epidemias, las cosechas, hechos que no se pueden controlar directamente. La vida está guiada por fuerzas inteligentes, espíritus y demonios, benefactores y malignos. Se practica el animismo y el culto a los muertos. Al mismo tiempo aparecen los ídolos, los objetos funerarios y las tumbas monumentales. Se empieza a diferenciar el arte sacro del arte profano: el primero, hierático y figurativo; el segundo, mundano y decorativo. Si bien el Paleolítico no tiene ya ninguna relación directa con el hombre actual, el Neolítico forma parte todavía de nuestra historia. En el Neolítico se desarrolla la vida urbana y se organiza la colectividad. Las principales comunidades neolíticas surgen a orillas de los grandes ríos como el Éufrates, el Tigris, el Nilo, el Indo y también el Hoang-Ho. Se desarrollan, así, las grandes civilizaciones: la mesopotámica, la egipcia, la india y la china.

En el arte se generaliza el formalismo geométrico-ornamental. Si se exceptúa el arte de Creta y Micenas, este estilo es el que predomina durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro; también el que se desarrolla en el Próximo Oriente y en la Grecia arcaica. Cronológicamente abarca del 5000 al 500 a.C. Incluso la artesanía rural moderna presenta, todavía, ciertos rasgos formales próximos al estilo geométrico del Neolítico.
Por último, del análisis de la producción artística paleolítica y neolítica se deduce que el naturalismo está vinculado a formas de vida anárquicas e individuales, que presentan una cierta carencia de tradiciones y, por consiguiente, de convenciones fijas. Por el contrario, el geometrismo muestra una tendencia a la organización unitaria y presenta una visión del mundo orientada hacia el más allá.



Construcciones megalíticas
Los Megalitos son construcciones gigantes en piedra y están formados por dos menhires (piedras gigantes hincadas en el suelo) y un travesaño lo que constituye un Dolmen. Se construyeron principalmente como sitios para la realización de rituales, hoy en día no tenemos datos claros de cómo fueron hechas pero son testimonios de culturas ancestrales. Las primeras construcciones megalíticas, que conocemos son los alineamientos de roca, como los encontrados en Avebury (Inglaterra) y Carnac (Francia). Algunos lugares donde se han construido dólmenes son: Stonehenge (Inglaterra), la estepa rusa, en Huesca (España), también hay evidencias de formas en piedra como los “verracos” o toros en Ávila, España. Las construcciones megalíticas, son testimonio de culto a los muertos y también, se usaban como observatorios astronómicos.

Las construcciones megalíticas son los primeros restos arquitectónicos del pasado que se conservan en Occidente. Se distribuyen por toda Europa, desde mediados del V milenio a.C. para desarrollarse ampliamente en el III milenio a.C., época de transición hacia la Edad del Bronce. Se trata de construcciones monumentales que, en su forma más elemental (menhir), consisten en piedras de gran tamaño clavadas en la tierra. Con la cultura neolítica surge una nueva espiritualidad que modifica la visión que el hombre tiene de su propio universo. Las creencias del hombre agricultor tienen que ver con los elementos naturales: lluvia, sol, viento, tierra, de los que depende para garantizar su subsistencia.

Estas nuevas convicciones se materializan en la construcción de megalitos, un modo de expresar las primeras manifestaciones religiosas y plasmar la idea del renacimiento eterno. Los menhires actúan como mediadores entre el hombre y las fuerzas poderosas del cosmos. Son elementos simbólicos permanentes, que el hombre erige con una voluntad expresa de eternidad. La mayoría de menhires aislados que se conservan tienen una altura considerable que oscila entre tres y seis metros. También hay conjuntos de menhires alineados paralelamente como el conjunto de Carnac, en Francia, lo que denota un plan general bien diseñado. Quizás estos menhires conducían hacia un lugar de culto.

Uno de los primeros santuarios en suelo europeo es la construcción megalítica de la localidad de Stonehenge (Reino Unido), del II milenio a.C. Se trata de un conjunto colosal de perímetro circular con estructuras adinteladas que dibujan una planta de herradura con un altar en el centro. La orientación de este conjunto coincide con el punto de salida del Sol en el solsticio de verano, que inunda con sus rayos el altar. La relación simbólica con el astro podría hacer referencia a la idea de renacimiento, gracias al calor del Sol, astro que genera vida. Las estructuras pétreas están organizadas con una distribución ordenada, siguiendo normas de regularidad y simetría. En este momento aparecen nuevas creencias en relación con la muerte y se organizan rituales funerarios que requieren la construcción de verdaderas tumbas llamadas dólmenes. Se trata en realidad de sepulturas colectivas, compuestas por dos monolitos pétreos verticales, que sustentan una losa horizontal, y cubiertos de tierra.