30/05/13

NOTAS DEFINITIVAS HISTORIA DEL ARTE UNO 2013

Aquí están las notas del Parcial Final.


Se resalta en la imagen la nota del parcial final y la nota definitiva del
semestre.

espero que no haya muchas replicas :).

Profesor Javier Mejia


5/04/13

Tema 9. La Edad Media: del Mundo Clásico al Mundo Medieval



Edad Media es el término utilizado para referirse a un período de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio Romano de Occidente, en el año 476 d.C, siglo V, hasta el siglo XV con la caída de Constantinopla en 1453. También se señala como fecha de término la de la invención de la imprenta, en 1450 o el descubrimiento de América, en 1492.

El final del Imperio Romano estuvo marcado por la presencia en sus territorios de diversos pueblos nómadas que los romanos denominaron «bárbaros», es decir, «extranjeros». La consolidación de su presencia en las estructuras administrativas y militares romanas supuso, en cierto modo, lo que se ha dado en denominar la «barbarización» del Imperio Romano.

En la Edad Media, el centro es Dios, todos los fenómenos se explican a través de Él. 
Desde la Edad Media hasta el Renacimiento hay un estrecho vínculo entre la Iglesia y el Arte, el arte depende de la religión, todo lo que estuviese fuera de la religión no es arte. 

La sociedad y la cultura de la Antigüedad tardía fueron modificadas profundamente por los grandes movimientos migratorios de diferentes pueblos, en su mayoría de origen germánico, pero también asiático, que cruzaron Europa de este a oeste.

La Edad Media suele dividirse convencionalmente en dos periodos, llamados Alta Edad Media y Baja Edad Media.

Alta Edad Media (Siglos V - X): Convencionalmente, se considera que la Alta Edad Media comprende el período que va desde la caída del Imperio Romano de Occidente hasta el resurgir de la cultura y economía alrededor del año 1000. Es una época de claroscuros y fuertes contrastes. Tres imperios conviven y pelean entre sí: el bizantino, el árabe o islámico y el carolingio.

Baja Edad Media (siglos X - XV) Es el periodo del surgimiento de estilos artísticos innovadores y que se van a repetir por toda Europa dándoles una categoría de internacional. 
Es la consolidación del Románico y el Gótico, y la apertura a nuevas formas y posibilidades que desembocaran en El Renacimiento.  

Introducción a la Edad Media
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4/04/13

Tema 8. Arte Griego y Romano: Roma



La Roma del Siglo III a.C. al siglo V d.C.

Las primeras manifestaciones del arte romano nacen bajo el influjo del arte etrusco, enseguida contagiado del arte griego, la influencia griega se acrecienta cuando, en el siglo II a.C. Roma ocupa Macedonia y Grecia. La primera fase de contacto directo entre Roma y los centros artísticos del mundo griego está marcada por los numerosos pillajes que los ejércitos romanos cometieron en las tierras que iban conquistando, sobre todo de las obras de arte griegas. En las procesiones de los generales victoriosos se exhibía el botín obtenido, lo que creó un entusiasmo por el arte griego y se aseguró así la supervivencia de la tradición helénica en el Imperio Romano.

Esta aportación de obras de arte fue acompañada de una afluencia de artistas helenos u orientales que llegaron a Roma atraídos por una clientela nueva enriquecida por las conquistas y deseosa de rodearse de los refinamientos desconocidos hasta entonces. Pero en el Lacio no se puede olvidar que se había desarrollado desde el siglo VIII una civilización, la de los etruscos, que perduró hasta el siglo IV a.C. y que también contribuyó a sentar las bases del mundo romano. Por lo tanto, el arte que se denomina romano es producto de una fusión, por un lado, del realismo helenístico griego y, por otro, del naturalismo etrusco, que respondía mejor al temperamento local. Hasta cierto punto puede pensarse que el arte de Roma es una imitación y ampliación del arte griego y por supuesto del arte etrusco, pero el espíritu que animó a los artistas romanos es totalmente diferente de aquéllos. La Roma conquistadora y urbanista trató de unir al sentido estético griego, el carácter utilitario y funcional que sus obras requerían.

Los etruscos fueron un pueblo muy ligado a sus creencias religiosas, sobre todo las relativas a la muerte. Para ellos la vida era un tránsito hacia un mundo definitivo; de ahí que, junto a las ciudades de los vivos, hubiera también ciudades de los muertos. Los cementerios estaban perfectamente organizados y en las tumbas, bellamente decoradas con temas de la vida cotidiana, se colocaban los sarcófagos, sobre cuyas tapas reproducían a los difuntos recostados, generalmente en parejas, con una enigmática sonrisa.

Dos son los conceptos que determinan el arte romano: el pragmatismo y el realismo. En las obras arquitectónicas es donde los romanos reflejaron mejor su espíritu práctico, pues los nuevos edificios que se crearon -anfiteatros, termas, archivos, casas o mercados- respondían a las necesidades de la vida, bien oficial, bien privada. El realismo se refleja especialmente en la escultura, donde se produjo una transformación radical con respecto a las teorías idealizadoras griegas. Los romanos fomentaron el género del retrato, generalmente en forma de busto, con el fin de tener una imagen precisa y real de la persona representada, y esta avidez por lo específico queda patente también en los relieves históricos utilizados para decorar monumentos erigidos en conmemoración de acontecimientos especiales.

El arte romano se desarrolló con bastante homogeneidad y autonomía desde el siglo III aC. Hasta el siglo V de nuestra era. Se destacan al menos la República, hasta el año 27 aC., y el Imperio, que se extendió desde los tiempos de Augusto hasta la caída de Roma en manos de los bárbaros en el año 476 después de C.

La Arquitectura Romana
Es probablemente un testimonio significativo de la civilización romana. Se caracteriza por lo grandioso de las edificaciones, y su solidez que ha permitido que muchas de ellas perduren hasta nuestros días. La organización del Imperio Romano normalizó las técnicas constructivas de forma que se pueden ver construcciones muy semejantes a miles de kilómetros unas de otras.

Los elementos más significativos de la arquitectura romana son la construcción abovedada y el empleo de un primitivo hormigón. Los romanos emplearon profusamente el arco y la bóveda. Un ejemplo soberbio es la cúpula del Panteón de Agripa en Roma. Los romanos, no sólo construyeron bóvedas de cañón y cúpulas, sino rudimentarias bóvedas de arista y de crucería. Pero estas últimas debieron usarse con poca frecuencia fuera del Imperio de Oriente pues sólo se conocen las de las Termas de Caracalla y las de la Basílica de Majencio en la cual se advierte un sistema de contrarrestos interiores aplicados a la bóveda.

Los edificios romanos, según su uso, podían ser muy sobrios o muy suntuosos. Puentes y acueductos son austeros y funcionales, mientras que templos y palacios son lujosos y monumentales, con un claro fin representativo. La arquitectura romana adaptó los tres órdenes griegos y el llamado etrusco modificándolos y añadiéndoles otra forma de capitel que se definió por los arquitectos renacentistas con el nombre de orden compuesto. El orden compuesto, que llegó a ser el predilecto de los romanos no difiere del corintio sino en engarzarse más los adornos y en alguna modificación accidental del capitel: éste se constituye por hojas de acanto sin calículos y con cuatro volutas que salen por encima del cuarto de bocel de modo que parece compuesto de jónico y corintio. El Arco Triunfal de Tito y Vespasiano y el de Septimio Severo, se realizan en el orden compuesto

Edificación pública (Roma Antigua)
Los romanos, como cuna de la civilización actual, desarrollaron nuevos tipos de edificaciones acordes con las nuevas costumbres.

Edificaciones típicamente romanas son:
Basílicas: La basílica romana tuvo múltiples usos, dedicándose a mercado, lugar de transacciones financieras, culto o, más ordinariamente, a la administración de justicia; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes. En cuanto a su concepción arquitectónica, se trataba de una gran sala rectangular compuesta por una o más naves (siempre en número impar), en este segundo caso, la central era más ancha y alta y estaba soportada por columnas. La diferencia de alturas se aprovechaba para abrir huecos de iluminación en la parte alta de los muros. En uno de los extremos de la nave principal existía una exedra o ábside, donde se instalaba la presidencia, mientras que la entrada se efectuaba por el extremo opuesto a través de un pórtico. En ocasiones, la puerta de acceso también podía situarse en el centro de uno de los lados mayores. La basílica de Majencio, es uno de los edificios más impresionantes de Roma.

Los Acueductos Romanos: La Roma antigua consumía unos 160 millones de litros de agua cada día, sobre todo en fuentes, estanques, baños y letrinas públicos. Una parte de ese caudal iba directamente a las casas de los ricos. Por lo menos 40 ciudades del Imperio Romano tuvieron redes de abastecimiento de agua, y aún pueden verse las ruinas de unos 200 acueductos, entre ellos el imponente Pont du Gard, de tres niveles, que dotó de líquido a Nimes, Francia, y el de Segovia, España, de dos niveles y 36 m de altura. El agua era llevada a Roma por una red de 420 Km. de canales y tuberías desde manantiales, lagos y ríos situados en las montañas de los alrededores; el suministro era continuo, pues no había manera de regularlo. El agua fluía por gravedad a lo largo de la red. Los canales (acueductos) eran de ladrillo o de piedra con un revestimiento interior de cemento impermeable, y en promedio medían 90 cm. de ancho y 1.8 m de profundidad; algunos eran subterráneos y tenían respiraderos cada 73 m aproximadamente.

Baños o Termas: Creación puramente romana son las termas o baños públicos, cuya finalidad, más allá del baño, era la de constituir un lugar de ocio y de encuentro. Un conjunto termal comporta la existencia de salas adecuadas al baño frío (frigidarium) y al baño caliente (caldarium), pero también de estancias complementarias, como el vestuario (apodyterium), y la sala templada (tepidarium). A partir de este esquema se crean formas mucho más complejas que incorporan salas y espacios al aire libre vinculados a otras actividades.

Anfiteatros: en torno al año 70 aC. se fecha la construcción del anfiteatro de Pompeya. Este espacio constituye una creación genuinamente romana destinada a uno de los espectáculos de masas que gozaba de más aceptación entre los romanos: las luchas entre gladiadores y fieras. Aunque perdieron pronto su originario significado religioso, no se celebraron en un edificio específico hasta la construcción del anfiteatro de Pompeya, el más antiguo conocido. El edificio resulta de la yuxtaposición de dos teatros en la escena. El recinto resultante es de planta elíptica con un espacio central (arena), donde se desarrollaba el espectáculo, y el graderío (cavea), que arrancaba de un nivel sensiblemente elevado con respecto a la arena. En relación con anfiteatros posteriores, en el ejemplo pompeyano, a fin de evitar construcciones subterráneas complejas, la arena y una parte del edificio se construyeron a un nivel más bajo que el del terreno circundante.

Teatros: el teatro romano se inspira claramente en el griego, pero con ciertas diferencias resultantes de su adaptación a las características de las representaciones romanas. En esencia, consta de tres secciones netamente diferenciadas: el graderío o cavea semicircular, la orchaestra (espacio semicircular al pie de la cavea) y la scaena (escena), elevada respecto a la orchaestra, en la que se desarrollaba la representación.

Puentes y Caminos: El mundo romano era muy amplio y había que comunicarlo de una manera eficiente. Para ello, se construyó en todo el territorio una extensa red de caminos, que no solo hacía que aumentasen las relaciones económicas y sociales, sino que habilitaba una forma rápida de trasladar los ejércitos, y, así, defender los núcleos de población. Estas vías necesitaban atravesar montañas y pasar sobre grandes ríos, construyéndose para ello puentes, fijos y estables. Aunque los puentes romanos más antiguos de los que tenemos noticia fueron de madera, los ingenieros romanos mostraron su maestría en la construcción de puentes de piedra. Su diseño consistía en uno o varios arcos de medio punto (semicirculares) apoyados sobre pilares alineados. Encima de esta estructura de arcos discurre la vía que atraviesa el río. A menudo construían en los pilares, tajamares salientes contracorriente, para reducir la erosión producida por el agua. Empleaban en la construcción bloques grandes, escuadrados en forma de sillares, que formaban los paramentos externos, y rellenaban el interior de mortero cementado. Para izar los bloques empleaban grúas, movidas por esclavos, situados dentro de una rueda.

La Vivienda: la casa romana primitiva era de planta más o menos rectangular, tenía un patio en el centro (atrium) al que se abrían los locales. Las casas eran en medianería, y los tejados vertían sus aguas hacia el atrio, que solía tener debajo un aljibe, para guardar el agua. El local principal era el tablinium, donde se guardaban los archivos familiares y los dioses familiares (penates). Solía estar en la fachada del atrio enfrentada a la entrada, pero con el eje de la entrada desviado para que no pudiera verse la puerta desde la calle. Más adelante, por un pretendido influjo griego, se abrió otro patio en la parte posterior, rodeado de columnas, el "peristilo".

Escultura de Roma
La escultura en la Antigua Roma, lo mismo que la arquitectura, es original en el espíritu de su finalidad, pero en ella pesan mucho las aportaciones formales etruscas y griegas (helenísticas), siendo de hecho buena parte de la producción escultórica romana copia de originales griegos. Se conservan muchas esculturas romanas, hechas preferentemente en mármol y en menor medida en bronce u otros materiales. El relieve consistía en esculpir formas tridimensionales poco profundas sobre superficies planas. Se usaban en trabajos arquitectónicos como columnas, arcos y templos. Un ejemplo de este tipo de escultura sería el Ara Pacis (‘Arco de la Paz’), construido en torno a 13 - 9 adC. El Ara Pacis era un monumento a la Pax Romana (‘Paz Romana’), 200 años de paz y prosperidad propiciados por el emperador Augusto.
Otro ejemplo de escultura en relieve sería la Columna de Trajano, fechada en torno a 106 - 133 adC y adornada con escenas de las batallas de Trajano en una espiral continua que gira sobre la columna, así como la Columna de Marco Aurelio, modelada a partir de la anterior.

Pintura de Roma
Los romanos admiraban la pintura griega tanto como la escultura, y animaban a los artistas que trabajaban para ellos a hacer copias de obras griegas especialmente famosas o populares. Las pinturas, con figuras individuales, grupos o paneles enteros, se reproducían, se adaptaban, estropeaban o embellecían según el talento de los artistas y las exigencias del cliente.

Aunque se sabe que los romanos desarrollaron la pintura sobre tabla, los restos pictóricos conocidos más importantes son de tipo mural, frescos protegidos con una capa de cera que avivaba los colores. La mayor parte de las pinturas murales conocidas corresponde a casas particulares y edificios públicos de Pompeya y Herculano, aunque también se han encontrado algunas pinturas en Roma y en otros lugares.

Los romanos tendían más que los griegos a decorar sus paredes con pinturas murales, y aunque siguen la tradición griega, muestran en sus pinturas un gran colorido y movimiento.



Arte Cristiano primitivo o Arte Paleocristiano
El cristianismo produjo un cambio fundamental en la estructura del mundo romano. Hasta tiempos del emperador Constantino el arte paleocristiano se mantuvo en la clandestinidad, y de ahí su escaso desarrollo, sobre todo en el aspecto arquitectónico. Sin embargo, al promulgarse por el mismo Constantino el edicto de Milán, en el año 313, el cristianismo quedó reconocido oficialmente. La importancia de la arquitectura que se lleva a cabo en los siglos IV y V radica en que en ella se desarrollan los tipos de edificio que van a prevalecer durante toda la Edad Media.

Se denomina arte paleocristiano al estilo artístico que se desarrolla durante los cinco primeros siglos de nuestra era, desde la aparición del Cristianismo, durante la dominación romana, hasta la invasión de los pueblos bárbaros, aunque en Oriente tiene su continuación, tras la escisión del Imperio, en el llamado arte bizantino.

Hasta el año 314, el arte escultórico de los cristianos se centró en la excavación de las catacumbas y el reforzamiento de sus estructuras. Éstas eran cementerios cristianos, excavados, en un principio, en los jardines de algunas casas de patricios cristianos, como las de Domitila y Priscila, en Roma. Después de la Paz de la Iglesia, a partir del año 313, la basílica es la construcción eclesiástica más característica del mundo cristiano. Su origen es dudoso, pues se la considera una derivación de la basílica romana.

Las catacumbas son cementerios subterráneos situados alrededor de las ciudades. Las más conocidas son las de Roma, aunque también las hay en el Norte de África y en Nápoles. En estos vastos cementerios existían zonas para el enterramiento de los cristianos, porque, contrariamente a las consideraciones tradicionales, no eran de uso exclusivo de los cristianos. Sin duda, uno de los aspectos que han consagrado el estudio de las catacumbas en la historia del arte es su decoración pictórica, que marcó el inicio de la iconografía cristiana. En los diversos cubicula y galerías de las catacumbas se localizan algunas de las más antiguas pinturas del arte paleocristiano, consideradas anteriores a la Paz de la Iglesia, aunque existen serias dudas sobre su exacta datación. El problema radica en que estos cementerios romanos fueron reutilizados hasta fechas muy tardías y remodelados continuamente en su trazado y decoración. Uno de los recursos más estimados en la actualidad para datar las pinturas es la fecha de construcción de la iglesia bajo la que se encuentran las catacumbas. Los ejemplos más antiguos de pintura cristiana se conservan en las catacumbas romanas de Domitila y Priscila, pertenecientes al siglo II.

Los temas de la pintura paleocristiana son muy variados. Muchos representan a animales cargados de simbología cristiana, paloma, ciervo, pavo real, o signos acrósticos con un gran significado teológico. Destacan entre ellos el Crismón, monograma formado por las dos primeras letras griegas del nombre de Cristo, XR, junto a la alfa a y la omega o, primera y última letra del alfabeto griego, significando el principio y el fin. A estas letras se solía añadir la cruz y todo ello era encerrado en un círculo, o la imagen paleocristiana del «Buen Pastor».

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3/04/13

Tema 7. Arte Griego y Romano - Grecia


Antecedentes: la Civilización Minoica

Es una cultura pre-helenística de la edad de bronce, desarrollada en la isla de Creta entre los años 3000 y 1200 aC. La isla de Creta está ubicada al sudeste de Grecia, en el mar Mediterráneo, y al sur del mar Egeo. Está ubicada en el centro de la comunicación marítima entre Asia, Europa y África. Los primeros grupos en asentarse en Creta probablemente llegaron desde Anatolia en torno a 7000 aC. Crearon diferentes asentamientos en la isla, uno de ellos Cnosos. La forma más importante de arquitectura cretense son los palacios. Todos tienen parecida estructura pero sin someterse a un esquema determinado. Constituyen verdaderos complejos que tienen distintas reconstrucciones y ampliaciones. Los más importantes son el de Knossos, Faistos, el palacio o villa de Hagia Triada y el de Malia.

Estos palacios tienen unas notas comunes: están construidos en colinas o lugares elevados.Suelen estar orientados de norte a sur y organizados en torno a un gran patio central. Todos ellos dan una sensación muy laberíntica, con un trazado asimétrico y ocupando grandes espacios. Tienen dos o tres plantas, a veces incluso cinco. Todas ellas terminan en terraza. Al tener varias plantas se originan los llamados "pozos de luz", que sirven para iluminar y ventilar.

Entre lo más importante del arte minoico destacan sus cerámicas. El Minoico temprano se caracterizó por el decorado polícromo de motivos blancos y rojos, y dibujos de espirales, triángulos, líneas encorvadas, cruces, figuras de peces, etc. Posteriormente en el periodo reciente se añaden más colores adoptando, muchas veces, formas esféricas y decoradas con escenas de corte más naturista y figurativo. Pero sin lugar a dudas lo más característicos de esta rica cultura son sus frescos. Las escenas representaban la vida en la isla, recurriendo a temas como las procesiones, sacrificios, danzas, luchas con toros, etc. Tienen un estilo geométrico y son, comúnmente, monocromáticos.

La pintura mural minoica se ha documentado en Creta y en las islas Cícladas, continuándose en Micenas. Los conjuntos más importantes proceden del palacio de Cnosos y de las casas de Akrotiri, en Thera. La mayoría son del final del periodo neopalacial, entre 1600 adC y 1480 aC. La pintura figurativa se desarrolló a partir de precedentes egipcios, sin embargo desarrollará formas originales. La técnica pictórica es el fresco. Los colores son planos y vivos, de gama reducida, conseguidos mediante pigmentos minerales. Se considera que la función de la pintura minoica sería fundamentalmente religiosa.

La escultura cretense tiene menos importancia que la pintura. No se trata de escultura monumental, sino de pequeñas estatuillas exentas. Están realizadas en materiales ricos: de oro y marfil (criselefantinas) o de otros materiales como loza, porcelana vidriada y coloreada muy fina y de terracota, más simples. La mayoría son esculturas femeninas que representan seguramente a diosas o sacerdotisas. Las pocas esculturas masculinas son acróbatas. Se han encontrado especialmente en santuarios y también en el oratorio de Cnosos.

La Grecia Antigua
A diferencia de las grandes civilizaciones orientales, de carácter esencialmente continental, terrestre y agrícola, la civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. A lo largo de la antigua Grecia, las polis fueron la verdadera unidad política, con sus instituciones, costumbres y leyes, y se constituyeron en el elemento identificador de una época. En el periodo arcaico ya se perfiló el protagonismo de dos ciudades, Esparta y Atenas, con modelos de organización política extremos entre el régimen aristocrático y la democracia. 

La antigua Grecia es la cuna de la civilización y nos ha dejado grandes aportes a lo que hoy conocemos como el mundo moderno, como la democracia: a diferencia de las democracias actuales, las democracias de las ciudades Estado de la Grecia clásica eran democracias directas, donde todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivos órganos asamblearios. La primigenia democracia de estas primeras civilizaciones europeas no presuponía la igualdad de todos los individuos, ya que la mayor parte del pueblo, que estaba constituido por esclavos y mujeres, no tenía reconocidos derechos políticos. Atenas, la mayor de las ciudades estado griegas, era regida por un sistema democrático, restringía el derecho al voto a aquellos ciudadanos que no hubieran nacido en la ciudad.

La Filosofía griega, es un conjunto de conceptos, teorías, escuelas, autores y obras que, en el campo del pensamiento filosofíco, aparecieron y se desarrollaron en Grecia durante la edad antigua, siendo el periodo comprendido entre los años 600 y 200 a.C. el de su máximo esplendor. La filosofía griega constituyó el fundamento de toda la posterior especulación de la filosofía occidental. Las hipótesis intuitivas de los antiguos griegos presagiaron diversas teorías de la ciencia moderna e incluso muchas de sus ideas morales fueron incorporadas a las doctrinas del cristianismo. Igualmente, el pensamiento político de los pensadores griegos influyó de forma determinante a lo largo de la historia. Dentro de los principales filósofos presocráticos estan Tales de Mileto, y Heraclito. Estos son seguidos por los grandes filósofos griegos que comienzan con Sócrates, quien es condenado al suicidio, Platón su discípulo y mentor de Aristóteles.

Arte y Arquitectura de Grecia
El arte griego está definido particularmente por la escultura, la cerámica y la arquitectura. Lamentablemente, apenas se han conservado restos de pintura mural. El momento culminante del arte ateniense de la segunda mitad del siglo V (450-430) ha sido evaluado como un proceso de ordenación y de búsqueda de los valores plásticos. El arte fue, por lo tanto, la expresión de la polis, donde se desarrollaba la vida del ciudadano griego. La madurez plástica se define por el orden, el equilibrio, la estabilidad y la mesura, frutos del pensamiento racional que, en la arquitectura, se expresan con una preocupación matemática modular.

Fue en la Acrópolis de Atenas donde estas virtudes alcanzaron su cenit de equilibrio y perfección. En realidad, la gran empresa de construcción de los edificios de la Acrópolis, impulsada por la energía y voluntad de Pericles, tiene mucho más de empuje monárquico que de gobierno del demos (pueblo). Se llevó a cabo con un variado y numeroso equipo de artistas y artesanos. El hecho de que se conozca explícitamente los nombres de los artistas que colaboraron en esas tareas refleja con claridad el papel y la consideración que los artistas disfrutaban en la sociedad griega, muy al contrario del desprecio que hacia ellos manifestaban los romanos.

A partir de la Atenas de Pericles, y durante la dinastía macedónica de Filipo II (h. 382-336 a.C.) y su hijo Alejandro Magno (356-323 a.C.), el proceso artístico coincide con la crisis de valores de la polis griega. Se inicia pues una tendencia hacia un barroquismo que, sobre todo en la escultura, se acentuará en tiempos de Alejandro Magno.

En escultura se tiende a la expresión del movimiento, destacando sobre todo Praxíteles (h. 390-h. 330 a.C.). También hay una inclinación hacia el retrato psicológico, hecho que se pone de manifiesto en la obra de Lisipo (nacido h. 390 a.C.) y, en concreto, en sus representaciones de Alejandro Magno, donde se observa una preocupación por expresar el temperamento del monarca. Lisipo, con sus retratos de Alejandro Magno, realistas pero muy idealizados, sentó las bases de esta iconografía que expresa el culto al gobernante.

Evolución del arte en la antigua Grecia
El arte griego se divide normalmente en periodos artísticos que reflejan sus cambios

Periodo Geométrico y Orientalizante (c.1100 a.C.-650 a.C.)
Los vestigios más importantes del arte griego de los periodos más antiguos son piezas de cerámica. Las vasijas del periodo geométrico se decoraban con bandas de meandros y otros motivos geométricos, de ahí su denominación. El mejor ejemplo de cerámica de estilo geométrico son los vasos cinerarios, recipientes destinados a contener las cenizas de los difuntos, el estilo de la cerámica decorada se modificó aproximadamente en el siglo VII a.C., debido a la creciente colonización griega del Mediterráneo y al comercio con los fenicios y otros pueblos orientales. En las vasijas de este periodo, conocido como periodo oriental de la cerámica decorada, los diseños abstractos geométricos se reemplazaron por los motivos de inspiración naturalista propios del arte oriental, como la flor de loto, la palmeta, los leones y las esfinges. La ornamentación aumentó en cantidad y complejidad.

El Periodo Arcaico (c.660 a.C.-475 a.C.)
Durante el periodo arcaico, con la extensión geográfica y económica de la civilización griega, el incremento de la riqueza y los contactos con el exterior propiciaron el desarrollo de la arquitectura y la escultura monumental. Ambas se hicieron con el mármol y la piedra caliza que abundaban en Grecia. Los templos albergaban imágenes de los dioses y estaban decorados con esculturas y pinturas. Esta última experimentó también un gran desarrollo en la decoración de vasijas, que fueron importantes objetos de comercio.
En la escultura de este periodo predominaron las tipologías del joven desnudo (kouros) y la doncella vestida (kore). En todos ellos aparecen acentuados los principales rasgos del cuerpo y expresan, cada vez más, un conocimiento preciso de la anatomía humana.
La arquitectura: los griegos, conocedores de los templos en piedra de los egipcios, comenzaron a construir sus propios templos, utilizaron la piedra caliza, y el mármol. El templo tipo era de planta rectangular elevado sobre una pequeña base escalonada y estaba situado en un recinto donde se llevaban a cabo las ceremonias rituales. Los griegos desarrollaron dos órdenes arquitectónicos o tipos de columnas, el dórico y el jónico. Las columnas dóricas, que no tenían basa y cuyos capiteles consistían en un bloque cuadrado (ábaco) sobre un elemento redondo en forma de almohadilla (equino), eran piezas robustas colocadas a escasa distancia para sujetar el peso de la mampostería. Las columnas jónicas, originarias de Jonia (Asia Menor) y las islas griegas, son más esbeltas, con estrías más finas y se colocan a mayor distancia que las dóricas. Cada una descansa sobre una basa moldurada y termina en un capitel con forma de almohadilla plana que se enrolla en dos volutas en los laterales.

El Periodo Clásico (c. 475 a.C.-323 a.C.)
El arte griego del periodo clásico, que se desarrolló desde la época de las Guerras Médicas hasta el final del reinado de Alejandro Magno, por una parte se mantuvo totalmente independiente y por otra ejerció una gran influencia en otras culturas.
El siglo de oro de Pericles: el periodo clásico se desarrolló durante la segunda mitad del siglo V a.C., especialmente bajo el patronazgo de Pericles, el político ateniense. La arquitectura y la escultura de Atenas alcanzaron entonces una perfección raramente igualada. Pericles ordenó la restauración de muchos templos quemados por los persas. La mayoría de los templos de la alta época clásica eran de orden dórico. Los arquitectos desarrollaron gran cantidad de métodos para contrarrestar las distorsiones ópticas. Así, el basamento o crepidoma de los templos se curvaba levemente hacia arriba, las columnas se tallaban más anchas en el centro que en los extremos (éntasis) y se inclinaban ligeramente hacia el interior, y las líneas verticales del edificio se dibujaban con la pendiente necesaria para corregir la distorsión pertinente. Los Propileos, o puerta monumental de acceso a la Acrópolis, fue otra de las construcciones importantes. El Erecteion, erigido en la Acrópolis en frente del Partenón, y quizás obra de Mnesicles, es un templo jónico excepcional. El hecho de que el terreno fuera accidentado, y el temor a destruir los santuarios anteriores del lugar, forzaron al arquitecto a idear una complicada planta asimétrica. El entablamento del pórtico que oculta la bajada a la tumba de Erecteo se apoya sobre unas esculturas femeninas llamadas cariátides.
La escultura: predominaba la postura frontal de las figuras del periodo arcaico se sustituye por posiciones más complejas y actitudes más naturales. El escultor Fidias se encargó de la supervisión de los trabajos en la Acrópolis, recinto que era el lugar tradicional de los templos atenienses. El edificio más importante fue el Partenón, proyectado por los arquitectos Ictino y Calícrates. Fidias y Policleto fueron los escultores más importantes del periodo clásico medio. Para los antiguos, Fidias era el escultor de los dioses y Policleto el de los seres humanos o mortales. En Asia Menor tuvo lugar un renacimiento del orden jónico. El edificio más impresionante fue el mausoleo de Halicarnaso, la enorme tumba de Mausolo, rey de Caria.
La arquitectura romana durante el imperio tardío siglo III -->

El Periodo Helenístico  (c. 323 a.C.-31 a.C.)
Los ejércitos de Alejandro Magno, tras conquistar las ciudades-estado de Grecia, llevaron su cultura por todo Oriente Próximo. Las polis griegas sufrieron un importante declive político y económico que afectó tanto a las esferas religiosas como a las sociales; esto dio paso a una nueva forma de entender el arte. Los griegos fueron receptivos a la influencia de ciertos elementos orientales, como la suntuosidad decorativa y las religiones exóticas. En las ciudades más prósperas de Asia Menor, así como en Alejandría (Egipto), se desarrolló un nuevo helenismo, mezcla del espíritu griego y de los estilos orientales.
Las columnas corintias se utilizaron en mayor medida que en épocas anteriores. En este complicado estilo helenístico surgieron nuevas tipologías arquitectónicas, como gimnasios y edificios para el Senado, profusamente decorados y realizados en orden corintio.
Al mismo tiempo, la escultura evolucionó hacia formas abiertas realizadas en un estilo muy emotivo, que obligaban al espectador a mirar más allá del espacio de las figuras. El Sátiro dormido (Palacio Barberini, Roma), la Victoria de Samotracia y la Afrodita de Melos, más conocida como la Venus de Milo (ambas en el Museo del Louvre de París), son algunos ejemplos destacados. Además, la escultura del periodo helenístico experimentó con nuevos recursos compositivos: Posturas con el torso torcido.
La pintura en la cerámica griega
Hasta principios del siglo VII a.C., la decoración pintada de las cerámicas tiene un carácter esencialmente geométrico y se caracteriza, sobre todo, por su estricta relación con la forma del vaso, cuyos elementos enfatiza mediante la aplicación de líneas o zonas de coloración oscura en la base, el borde o el punto de unión entre el cuerpo y el cuello, y también, a menudo, situando el tema principal en la zona comprendida entre las asas. Pero las auténticas escenas de carácter narrativo, generalmente de tema funerario o guerrero, no se pintan hasta mediados del siglo VIII a.C. Las figuras son muy esquemáticas, reducidas en general a sus elementos lineales básicos, lo que permite integrarlas cómodamente en un sistema decorativo geométrico. Será precisamente el desarrollo de los elementos figurativos y la tendencia a un mayor realismo en la representación de los mismos lo que, a lo largo de la segunda mitad del siglo VIII a.C., conducirá a la disolución del sistema decorativo geométrico.
Desde fines del siglo VIII a.C. se introducen en el repertorio iconográfico griego nuevos elementos figurativos de origen oriental, sobre todo de carácter animalístico y vegetal. A partir de este momento la pintura cerámica griega se desarrollará siguiendo dos caminos: un estilo orientalizante y un estilo de raigambre puramente griega. El primero es un estilo animalístico, directamente inspirado en los modelos foráneos y que por esta razón recibe el nombre de orientalizante (denominación que a menudo se extiende al conjunto de la producción material griega del siglo VII a.C.). Es característico del siglo VII y de la primera mitad del siglo VI a.C. El segundo estilo se centra en la representación de escenas donde interviene la figura humana y perdurará hasta fines del siglo IV a.C. Uno y otro estilo pueden coexistir en una misma producción cerámica, e incluso en un mismo vaso, pero sin mezclarse en un mismo campo decorativo.
La pintura cerámica griega: la técnica de las «figuras negras»
Corinto fue la sede de la primera gran escuela de la pintura cerámica griega. Allí se desarrolló la técnica pictórica de «figuras negras», consistente en dibujar las figuras en silueta de color negro sobre el fondo de color claro de la arcilla, realizándose los detalles internos mediante incisiones que ponían al descubierto la arcilla, aunque algunas veces se utilizaban también otros colores complementarios. Los temas narrativos incluyen, principalmente, escenas de combate o de la epopeya homérica.
La cerámica en el Ática, se desarrolla durante el siglo VII a.C. un estilo llamado protoático que deriva de la producción geométrica y es muy distinto de la pintura cerámica corintia, los pintores áticos aceptan una mayor influencia corintia, que se traduce en la frecuente presencia de temas animalísticos y en la adopción de la técnica de «figuras negras», que alcanzará en Atenas su pleno desarrollo.
La pintura cerámica griega: la técnica de las «figuras rojas», hacia 530 a.C. se produjo en Atenas la invención de una nueva técnica pictórica, llamada de «figuras rojas», cuya innovación más aparente es el uso de figuras en silueta del color anaranjado de la arcilla, mientras que el fondo del vaso y los detalles internos de las mismas se pintan en negro. Esta nueva técnica supone el abandono de la incisión, sustituida por el trazo a pincel, lo que permite una mayor libertad de dibujo y, como consecuencia, un rápido progreso hacia la representación cada vez más realista de la figura humana.

LECTURA SUGERIDA
Capitulo 6: “La época imperial y el final del mundo antiguo”  Capitulo 7: “Poetas y artistas en la antigüedad”. Hauser, Arnold. Historia social de la literatura y el arte I

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1/04/13

Tema 6 - Arte y Arquitectura de Mesopotamia



Las civilizaciones mesopotámicas

La antigua Mesopotamia era una amplia región del Próximo Oriente, situada entre los valles de los ríos Tigris y Éufrates. Su nombre se debe a los griegos, que la denominaron «país entre ríos». Esta región se extendía desde el actual golfo Pérsico, en Irak, hasta Turquía y el norte de Siria. Carecía de límites geográficos precisos: en el noroeste las llanuras se adentraban en Siria, en el sudoeste se prolongaban hasta el desierto de Arabia y en el este la región enlazaba con las vastas extensiones de Persia. Esta falta de barreras de protección determinaría incursiones constantes de pueblos nómadas. Por ese mismo motivo no puede hablarse propiamente de un arte mesopotámico uniforme, sino que cada una de las distintas civilizaciones que florecieron en este inmenso valle fértil y también en sus regiones vecinas desarrollaron un arte propio y original.

La antigua Mesopotamia, denominada también Creciente Fértil, fue una de las cunas de la llamada Revolución Neolítica. Esta extensa región abarcaba dos zonas bien diferenciadas, la Baja Mesopotamia o Caldea, poblada por sumerios y acadios, y la Alta Mesopotamia o Asiria, país montañoso habitado por pueblos guerreros, los asirios.

Las viviendas tenían una superficie reducida con paredes de tapial e interiores revestidos de estuco. Hacia mediados del VI milenio a.C. se impuso el uso del adobe en la construcción. La fabricación de cerámica decorada con figuras geométricas pintadas, al igual que el uso del molino de mano, se remonta al 6000 a.C. Posiblemente se rendía culto a la fertilidad, pues en las excavaciones se han hallado falos y figuras femeninas. Durante el IV milenio a.C. llegaron al sur los primeros pueblos procedentes de Asia Occidental. Ocuparon la región más próxima al golfo Pérsico, lugar pantanoso pero con vegetación abundante gracias a la fertilidad del limo que depositaban los ríos. Fue allí donde surgió la civilización sumeria. La prosperidad de los asentamientos impulsó la actividad constructiva, centrada en canales para el riego y en los primeros templos sagrados en Eridu o Nippur. Este período se conoce como El Obeid y se prolonga en el de Uruk y Jemdest Nasr, que abarca toda la época protohistórica. En estas etapas se desarrolló la escritura cuneiforme, que proporcionó una superioridad indiscutible a las ciudades (Ur, Lagash, Eridu) y transformó el sur de Mesopotamia en la zona más poderosa política y económicamente. Poco tiempo después, otros pueblos nómadas semitas, procedentes del sudoeste (Arabia), se instalaron en la región donde los dos ríos se aproximan, al norte de Sumeria, formando de este modo el país de Acad.

Debido a su gran riqueza agrícola, en el Creciente Fértil se establecieron desde la Antigüedad numerosos grupos humanos. Esta región es además un lugar geográficamente privilegiado, ya que se trata de un punto de enlace entre la civilización mediterránea y el golfo Pérsico. La cuenca mesopotámica estuvo ocupada por el hombre desde la prehistoria, sin embargo, esta zona no alcanzó un gran apogeo cultural hasta mediados del IV milenio a.C., con el nacimiento del urbanismo. Mesopotamia fue además la cuna de grandes civilizaciones antiguas como la sumeria, la babilónica y la asiria. Con el aumento de las tierras destinadas a la agricultura y la construcción de canales de irrigación aparecieron excedentes agrícolas, que eran vendidos e intercambiados por otros productos, iniciándose el comercio. La presencia de excedentes permitió también que muchos hombres, al poder liberarse de la tarea de producir alimentos, pudiesen dedicarse como especialistas a las actividades artesanales (fabricación de tejidos, cerámica, cestos, trabajo del metal) y a la realización de manifestaciones artísticas.

La civilización sumeria, la más antigua de Mesopotamia, comenzó a principios del III milenio a.C. Estaba organizada en ciudades-estado independientes, que evolucionaron hacia una monarquía, primero teocrática y más tarde militar, debido a necesidades defensivas, ya que eran objeto de graves ataques. En estas ciudades-estado, fuertemente amuralladas, se organizaron ejércitos dotados de armas de bronce y de carros, que lucharon contra las incursiones de pueblos nómadas del exterior. Fueron las ciudades de las que nos habla la Biblia.

A fines del III milenio (hacia el año 2215 a.C.) otra incursión de pueblos nómadas, procedentes de los montes Zagros, los guti, destruyó la dinastía de Agadé, fraccionando el país. Bajo su dominio, algunas ciudades sumerias como Uruk y Ur prosperaron. Es la edad de oro de Lagash, alrededor del año 2150 a.C. En esta etapa tuvo lugar un gran desarrollo del arte, que fue auspiciado por el gobernador y sacerdote Gudea. Se construyeron numerosos templos en la localidad y el uso de piedra dura en escultura (diorita) permitió crear obras de gran belleza.

Hacia el año 2120 a.C. la ciudad de Ur consiguió de nuevo la unificación de Mesopotamia con la fundación de la III dinastía de Ur, época en la que la construcción de ladrillo alcanzó su apogeo con los emblemáticos zigurats. Sin embargo, la unidad no duraría demasiado tiempo.

El primer imperio babilónico
Hacia el año 1900 a.C. irrumpe otra oleada de pueblos semitas, procedentes del sudoeste, conocidos como amorreos, quienes mantendrían su hegemonía durante tres siglos en el territorio que habían ocupado Sumer y Acad. En el oeste, conquistaron la franja de tierra junto al Mediterráneo, Canaán, y, en el este, se apoderaron de Asiria y del norte del Creciente fértil. Con el rey Hammurabi (1792-1750 a.C.), la ciudad de Babilum, Babilonia, conocida en la Biblia como Babel, adquirió gran poder y se convirtió en la capital de un nuevo imperio que abarcaba toda Mesopotamia, desde Elam hasta Siria. Tras la muerte de Hammurabi el imperio entra en decadencia y hacia el año 1530 a.C. la invasión de los hititas pondría definitivamente fin al imperio.

El imperio asirio: de Salmanasar I a Asurbanipal
Asiria dominará Mesopotamia desde mediados del siglo XIV hasta fines del siglo VII a.C., enlazando esta etapa de la historia, tras el corto paréntesis del segundo imperio babilónico, con el dominio aqueménida y el efímero imperio de Alejandro Magno. Como imperio, Asiria se organiza en el siglo XIV a.C. tras independizarse del reino Mitani. Las luchas constantes contra los nómadas de los Montes Zagros, casitas, convertirán a los asirios en un pueblo guerrero sumamente violento.

El segundo imperio babilónico
El general babilónico Nabopolasar, victorioso de los asirios, se proclamó rey de Mesopotamia Occidental, Elam, Siria y Palestina. Pero fue su hijo Nabucodonosor II (605-562 a.C.) quien llevó a su apogeo el poderío del imperio neobabilónico. A él se debe la reconstrucción de Babilonia, cuyas maravillas ensalzó el historiador griego Heródoto. La ciudad fue conocida en todo Oriente por sus exóticos jardines colgantes.

La religión en la antigua Mesopotamia
Como cualquier cultura agrícola, dependiente de la tierra y de las lluvias para la irrigación de los cultivos, en Mesopotamia los fenómenos naturales se consideraron obra de las divinidades. Así se forjó la idea de que los dioses vivían en el cielo y enviaban el agua benefactora cuando los hombres cumplían sus obligaciones rituales. Para conocer los cambios estacionales, tan necesarios en agricultura, los mesopotámicos se interesaron por los datos astrológicos, que pronto adquirieron gran importancia y dieron lugar al culto astral. Alrededor de la noche se creó el calendario lunar, que servía para medir el tiempo.

El arte de Mesopotamia abarca una tradición de 4.000 años que en estilo e iconografía es aparentemente homogénea. Los sumerios fueron el primer pueblo que controló la región y estableció su arte, seguidos por los acadios, babilonios y asirios.

Arquitectura
Los sumerios establecieron núcleos urbanos en medio de las llanuras, cada uno dominado por un templo, que fue el centro del comercio y la religión hasta que fue desbancado en importancia por el palacio real. El suelo de Mesopotamia proporcionaba el barro para los adobes que fueron el material constructivo más importante de esta civilización. El Zigurat fue la principal forma de la arquitectura religiosa asiria. El zigurat o torre escalonada, cuya función consistía en acercar un poco más a los sacerdotes o soberanos a los dioses celestiales, o servir de estrado para que la deidad pudiera descender a comunicarse con los que la adoraban. 

Los asirios adornaron sus palacios con magníficos relieves escultóricos. Para impresionar a los visitantes y realzar su poder ante los ojos de sus súbditos expusieron en letra cuneiforme, talladas en bandas horizontales por toda la superficie de los muros del palacio, crónicas que relataban su superioridad en las cacerías y en los campos de batalla. Además, el visitante que se acercara a las puertas de Nimrud o Jursabad, debía hacer frente a unas enormes esculturas, guardianes antropomórficos, leones, esfinges aladas con cabeza humana o toros con cinco patas para ofrecer un punto de vista frontal y otro lateral. Los relieves arquitectónicos de los palacios de Nimrud, Jursabad y Nínive son importantes no sólo porque representan el punto culminante del arte mesopotámico, sino porque son valiosos documentos históricos.

Durante el periodo Neobabilonico, la reconstrucción de Babilonia se da por el rey Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor II. El templo de Marduk, fue su edificio principal junto con Etemenanki, un zigurat cercano de siete pisos conocido más tarde como La Torre de Babel. El zigurat alcanzaba una altura de 91 metros; en el piso más alto se alzaba un templo construido con adobes secados al sol y revestido de ladrillos cocidos y los famosos jardines colgantes del palacio de Nabucodonosor II, una de las siete maravillas del mundo. La Puerta de Istar (c.575a.C.) es una de las pocas estructuras conservadas.

El último rey babilonio, Nabonides, cuyo reinado se extiende entre los años 556 a.C. y 539 a.C., reconstruyó la antigua capital sumeria de Ur, incluyendo el zigurat de Nanna, que competía en esplendor con el zigurat de Etemenanki en Babilonia. Su estado de conservación es bueno y la fachada de ladrillo ha sido recientemente restaurada.

Escultura y Artes Aplicadas
Los mesopotámicos también cocieron la arcilla para obtener terracota, con la que realizaron cerámica, esculturas y tablillas para la escritura. La Escritura cuneiforme es la forma más temprana conocida de expresión escrita de la que se han encontrado restos arqueológicos. Creada por los sumerios a finales del cuarto milenio AC, la escritura cuneiforme surgió como un sistema de pictogramas. Con el tiempo, las representaciones pictóricas se simplificaron y se hicieron más abstractas, dado lugar a lo que se conoce como escritura cuneiforme.

Escultura
En la escultura emplearon basalto, arenisca, diorita y alabastro. También trabajaron algunos metales como el bronce, el cobre, el oro y la plata, así como nácar y piedras preciosas en las piezas más delicadas y en las labores de incrustación. La escultura sumeria, generalmente de alabastro, exhibe una gran variedad de estilos, y sus formas geométricas pueden ser muy expresivas. Incluye figuras oferentes, sacerdotes o gobernantes, algunas de sexo femenino. En los sellos cilíndricos tallados, así como en la escultura en metal, los temas mitológicos son los motivos más habituales de representación. El periodo Babilonio es ejemplificado por gobernantes como Hammurabi de Babilonia y su famoso código legal (c.1780 a.C., Museo del Louvre) o las imágenes de los Gudea.

Conoce los tesoros de Mesopotamia en las colecciones del Museo del Louvre aquí

Diapositivas de la Clase



20/03/13

Tema 5 . Arte y Arquitectura de Egipto

La arquitectura romana durante el imperio tardío siglo III -->

Es una arte exclusivo para la Iglesia y el Estado (en Egipto ambas cosas son lo mismo). Ellos son los únicos clientes y los que marcan todo el estilo general. El artista es un ejecutor anónimo, es un artesano que cumple unas normas preestablecidas, no es un creador.
En el arte egipcio no se estima la originalidad sino la precisión con la que el artista realiza los encargos y la solidez de éstos. Por otro lado el arte es soporte de toda una iconografía religiosa y de poder. La imagen encierra toda una simbología que la exime de cualquier función estética. Se trata de transmitir el mensaje de la forma más clara posible. Por eso se renuncia a la perspectiva, para dar más claridad al mensaje. Por eso en escultura la frontalidad es sagrada, con unas reglas fijas que se repiten.

La arquitectura egipcia
La cultura egipcia está profundamente ligada a la naturaleza, de manera que la arquitectura convive en armonía con el marco geográfico. El valle del Nilo ofrece un paisaje de llanuras en las proximidades del río formando terrazas y, más allá de los desniveles, está la inmensa planicie desértica.  La ausencia de madera y piedra determinan que la construcción de la vivienda, incluso los palacios más grandiosos, sean de ladrillos de adobe sin cocer. Por el contrario, las construcciones sagradas, templos y tumbas, se realizaban en piedra. Construidas para la eternidad, son las únicas estructuras arquitectónicas que han llegado a nuestros días.

La arquitectura sagrada no está pensada como espacio habitable, sino como forma volumétrica pura, que se sitúa en la inmensidad de un territorio. La articulación del espacio en el interior de las construcciones sigue una ordenación que depende del trazado de un eje. Las diferentes dependencias se disponen alineadas, configurando una trayectoria que se prolonga desde el exterior profano al interior sagrado más recóndito del templo. Toda la arquitectura está pensada conforme a las necesidades de los dos rituales fundamentales en la vida egipcia: el funerario y el culto a los dioses. Es lógico pensar que en una civilización donde se le concede tantísima importancia a la muerte-vida, el edificio principal debería ser la tumba. En ellas se aprecia una evolución desde la mastaba simple hasta la pirámide o el hipogeo. Las mastabas son las más antiguas. En su interior hay un pozo que se ciega y sobre el que se construye un edificio casi macizo con forma de paralelepípedo con alguna habitación adornada con relieves. Las más importantes son las de Sakkara. Si construimos varias mastabas superpuestas obtenemos como resultado la pirámide escalonada, como la de Zoser, faraón de la Tercera Dinastía y residente también en Sakkara, el cual contrató los servicios de Inhotep para realizar su tumba, algo que iba a convertirse en una costumbre: el faraón moraría para siempre en su tumba-casa eterna.

Por evolución de ésta viene la pirámide equilátera clásica en la Cuarta Dinastía, las pirámides de Gizeh, cerca de Menphis, entre las que sobresalen las de Keops, Kefrén y Micerino. Keops, que es la más grande, tiene 160 metros de altura, está orientada en sus cuatro puntos y es todo un ejemplo de precisión matemática. Las pirámides estaban recubiertas en su superficie con placas de alabastro y en su interior hay varias cámaras y corredores. Una de estas cámaras era el sepulcro del monarca y las otras eran provisionales y falsas. Para intentar evitar el saqueo se diseñaban pasadizos laberínticos y las cámaras se sellaban con enormes bloques de piedra. Todas estas pirámides tenían un templo exterior situado cerca del río (para aportar vida a la muerte) y comunicado con ellas por una avenida. Por ejemplo el templo de la pirámide de Kefrén es la esfinge de Gizeh.

Más tarde, en el Imperio Nuevo se abandona la pirámide y aparece la costumbre de enterrar a los faraones en complejos que son mezcla de tumbas y de templos, con una parte excavada en la roca y que es la tumba y otra parte exterior con pórticos arquitrabados y salas con pilares. En griego se conocen a estos complejos funerarios como Hipogeos. Los corredores y cámaras se decoran con relieves pintados que repiten hasta la saciedad las fórmulas del libro de los muertos. Todo egipcio quería residir en su muerte cerca del Nilo y por eso los Hipogeos más importantes están en el Valle de los Reyes, frente a Tebas: Ramses, Seti, Tutmosis, Tutankamón, Ramses IX, Amenofis III, Nefertiti, Hatshepsut, etc. Todas estas tumbas fueron saqueadas excepto la de Tutankamón.

El otro edificio importante es el templo. Nace como una copia en piedra de lo que antes se hacía en madera y los más antiguos son el de Zoser, dedicado a Ra en Abusir. Pero el Templo clásico, con todos sus elementos nace en el Imperio Nuevo: a él se accede mediante una avenida de las esfinges, la cual conduce a los obeliscos o estatuas sedentes del Faraón. Como el templo de Karnak, que está unido al templo de Luxor por una avenida de esfinges. La tipología de templo se amplía con el templo excavado en la roca con elementos funerarios. Se dan en el Imperio Nuevo y entre todos ellos destaca el de Abu Simbel.

La escultura
El escultor en Egipto era un personaje de segunda categoría (no así el arquitecto) por dedicarse a una actividad manual y es siempre un personaje anónimo y sin iniciativa creadora. Existían unas fórmulas que el artista debía acatar. La escultura en Egipto está tan supeditada a la religión como la arquitectura y todas sus obras tienen un carácter utilitario, una finalidad no estética, la belleza de las mismas es algo secundario. La escultura egipcia es hierática, ceremoniosa, solemne. Las figuras humanas respetan excesivamente las reglas de la etiqueta oficial. Siempre se les representa de frente por respeto (Ley de frontalidad) si se trata de bulto redondo y con la cabeza de perfil si es relieve. Las de bulto redondo padecen rigidez, estatismo, idealización, sin movimiento, sin ningún sentimentalismo, sin pasión. Los brazos están pegados al cuerpo (escultura bloque por razones técnicas y para perdurar, solidez), solamente hay unos ojos artificiales de pasta vítrea para acentuar la profundidad de su mirada. Se realizan en caliza, madera policromada y las más importantes en granito y basalto.

Ley de la frontalidad
Los egipcios se distinguen entre todos los pueblos antiguos del Cercano Oriente por haber buscado desde un principio, deliberadamente, un canon ideal del cuerpo humano. En este sentido se parecen mucho más a los griegos posteriores que a sus contemporáneos y vecinos del Asia Anterior. En Egipto, el arte fue el reflejo intelectual de un mundo seguro de sí mismo. Una vez encontrado su canon, el egipcio lo mantuvo durante siglos, sin cambios substanciales, casi sin evolución. Julius Lange observó que la escultura egipcia mantiene a toda costa el rigor de un plano vertical que corta por su centro el cuerpo humano. Cualquiera que sea la posición de la figura, un plano vertical debe cortarla por su eje medio, de delante a atrás.Entendemos por "Principio de Frontalidad" aquella ley de la reproducción de la figura humana, según la cual la figura, en cualquier posición, vuelve al observador toda la superficie torácica, de manera que el talle se puede dividir con una línea vertical en dos mitades iguales.

5/03/13

Tema 4 - Egipto un arte en piedra para los muertos



Egipto, situado en el nordeste de África, es una tierra sin apenas lluvias, que sería un gran desierto si no estuviese atravesada por el río Nilo, un gran eje que recorre el país de sur a norte, y cuyo cieno y agua son fuente de vida. De ahí que el historiador griego Herodoto afirmase que «Egipto es un regalo del Nilo». En este valle tuvo lugar en la Antigüedad una floreciente civilización, la egipcia, en la que se llevó a cabo un complejo y original universo artístico, cuyas manifestaciones más espectaculares son, sin duda, las colosales pirámides.

Los orígenes de esta civilización, que se desarrolló a lo largo de unos tres milenios, se remontan a fines del IV milenio a.C. La historia del antiguo Egipto se divide en diversos períodos: Imperio Antiguo, Medio y Nuevo, durante los cuales se sucedieron treinta y una dinastías, según la lista de faraones de Manetón, un sacerdote egipcio del siglo III a.C.  El Nilo posee un gran caudal gracias a las intensas lluvias tropicales que riegan sus fuentes, en el sur, durante los meses de verano. En el resto del país las lluvias son escasas y no posibilitan las cosechas. Durante el estío se produce una crecida sorprendente de las aguas, que sobrepasa el lecho del río inundando las márgenes. Desde septiembre las aguas empiezan a decrecer de forma paulatina hasta el mes de abril. Al retirarse las orillas del río quedan cubiertas de un limo fértil que propicia los cultivos. La crecida y posterior inundación del Nilo -que se repite sin fin desde la Antigüedad- se convierten, así, en el acontecimiento más importante y esperado del año. De esta forma, las tareas agrícolas de siembra y recolección se ajustan a los ciclos del río, forjándose la idea de una zona de tierra «negra» fértil, la de los depósitos del río, y otra zona de tierra «roja» estéril, la del desierto. Este ciclo regular del río fue la referencia más importante de la cultura egipcia, que muy pronto se identificó a la epopeya mítica de Osiris. Cada año la crecida del Nilo fertilizaba la tierra y cada año se retiraba dejando sus campos vacíos, un ciclo que se repetía con una frecuencia y puntualidad asombrosa en el que la tierra nacía y moría, de la misma manera que Osiris, dios de la fertilidad, se enfrentaba con Seth, dios del desierto, para morir en sus manos y volver a nacer indefinidamente.

La medida del tiempo era indispensable en una sociedad agrícola que debía prevenir las cosechas. Así fue como se consolidó una autoridad capaz de prever exactamente la crecida del río, para aprovechar mejor sus aguas, y se organizó el primer calendario, que fijaba en trescientos sesenta y cinco días la periodicidad de la crecida. La cultura egipcia hizo del Nilo su referencia básica. El río era la fuente de vida que no tenía principio ni fin, el eje que separaba el mundo de los vivos, situado al este, del mundo de los muertos, al oeste. El Nilo era además el medio navegable que facilitó la comunicación entre zonas alejadas, propiciando una organización unificada.

El poder y la organización social en el antiguo Egipto
La vida del rey (faraón) estaba regida por un ceremonial fastuoso. Era la encarnación suprema del dios. La idea cosmogónica de la creación, mediante la intervención de un espíritu que ordenaba la materia, fue transferida al faraón, quien personificaba el orden del cosmos frente al caos. El mantenimiento del ciclo vital, entendido como una sucesión temporal repetida hasta el infinito, quedaba garantizado por el rey. Con cada nuevo reinado empezaba el «año uno», un nuevo período que restauraba tres acontecimientos fundamentales: el restablecimiento del orden, el triunfo de Horus sobre el enemigo y la unificación de los dos Egiptos. La sociedad estaba organizada de forma jerárquica y compuesta por diversos grupos. La nobleza, altos funcionarios de la administración y sumos sacerdotes percibían rentas en especies y gozaban de los favores de una vida cortesana. Además, eran los dueños de las tierras. Constituían la oligarquía gobernante y podían garantizarse una resurrección, gracias a la construcción de lujosos sepulcros. Ocupaban un rango inferior los funcionarios subalternos, los técnicos, los escribas, los sacerdotes, los superintendentes, los obreros especializados y los artesanos. El nivel social más bajo estaba compuesto por los campesinos. Existían, por último, diferentes formas de servidumbre, que limitaban la libertad individual. Una práctica normal, realizada bajo contrato, era la servidumbre de una familia completa comprada para el servicio de una casa noble.

La religión en el antiguo Egipto
La religión egipcia se basaba en la observancia de unos ritos de culto a los dioses y en la fe absoluta sobre la eficacia de los mismos. La doctrina importaba menos y ni siquiera estaba compendiada en un dogma sagrado. Lo definitivo era la liturgia en torno al panteón, cuyos dioses eran los propietarios absolutos de la tierra de Egipto. También tenía un carácter práctico-mágico que satisfacía la necesidad de emplear los poderes superiores al hombre en beneficio de unos fines temporales concretos. A lo largo de la historia de Egipto, la elaboración del pensamiento teológico y mitológico adquirió una gran complejidad, ya que unas ideas se sobreponían a otras, sin que una nueva argumentación invalidase las precedentes.
Los sacerdotes eran quienes organizaban la práctica de los ritos, los oficiantes del culto

Los dioses egipcios
Los dioses surgen de un espíritu ordenador que les da la vida y esta idea se aplica a todas las manifestaciones de la naturaleza. Este dios a quien se atribuye la fuente de toda vida es Ra, el Sol, quien controla el ciclo del río Nilo. Osiris es el dios que asume el ciclo vital de nacimiento, muerte y resurrección. Siendo en un principio el dios de la vegetación, fue asesinado por su hermano Seth, personificación del desierto, quien, envidioso de su prosperidad, lo despedazó. Pero Isis, esposa y hermana de Osiris, tras una larga búsqueda y la realización de prácticas mágicas, reconstruyó el cuerpo y le devolvió la vida. Una vez resucitado, Osiris fecundó a Isis, sin intervención carnal, dándole un hijo: Horus, el dios con cabeza de halcón. Este luchó contra su tío Seth, venciéndole y restituyendo el poder sobre todo Egipto. Con la adopción de este mito, los reyes se consideraron hermanos de Horus, descendientes directos del dios y con poder vitalicio sobre Egipto. Osiris se convirtió en el dios de los muertos, ya que representaba el Sol poniente y su reino se situaba en el oeste del Nilo. Durante la noche moría para volver a nacer. Horus era el Sol naciente. El culto a Osiris se difundió desde los inicios del período histórico y más tarde alcanzó una gran aceptación popular. Osiris fue el dios más próximo y accesible a los hombres sin rango divino. Éstos podían disfrutar de un más allá similar al del rey a través de la figura de Osiris.

La muerte en el Egipto antiguo estaba considerada como un pasaje hacia una segunda vida y esto le daba un sentido positivo. Tras ella, el espíritu entraba en el mundo cósmico, un más allá eterno e inmutable. El ser humano estaba compuesto por un soporte material, el cuerpo, al que están ligados elementos inmateriales: el ba, que corresponde al alma o a la personalidad, y el ka, o doble de la persona, idéntico a su cuerpo pero sin forma material. Para representar a un dios o a un faraón con su ka, se reproducían dos figuras idénticas cogidas de la mano.
El espíritu tomaba la forma del cuerpo difunto y convivía con él hasta volver a integrarse en el universo una vez el cuerpo había desaparecido. Con una imagen o doble del difunto y a través de la celebración de un ritual, el ka pasaba a la imagen.
La muerte significaba la separación de estos elementos y, si el ser humano quería comenzar su segunda vida, era imprescindible que el cuerpo se reuniera con los elementos espirituales que le habían animado, el ba y el ka. Había, por tanto, que preservarlo a la hora de su muerte; de ahí la importancia de los ritos funerarios y de los lugares de enterramiento como moradas imperecederas. Los rituales de momificación e inhumación eran más importantes, incluso, que la propia existencia, dado que el otro mundo se imaginaba como un lugar de renovación de la vida terrenal, adquiriendo así una importancia primordial.  Para garantizar la continuidad en la otra vida se debían construir tumbas seguras en las que habitaría el espíritu de los difuntos, a quienes había que asegurar el mismo bienestar que habían disfrutado en la vida terrenal. Para ello se depositaba un rico ajuar y se realizaban ofrendas de alimentos, de las que se ocupaban los vivos. Los alimentos eran indispensables, pues si faltaban el alma tenía que vagar en su búsqueda.

El arte antiguo egipcio se divide en diferentes periodos que determinan la historia del arte de una de las civilizaciones más importantes de la humanidad.

El periodo prehistórico o Periodo Predinastico (4.500 -  3.100 AC)
Alrededor del año 3000 a.C. se produjo en el antiguo Egipto el paso de la prehistoria a la historia, con el desarrollo de una serie de importantes cambios, tales como el nacimiento de la escritura, la mejora del sistema de riego, que comportó cosechas más abundantes, y la unificación política del país, con la fusión del Alto y Bajo Egipto. Generalmente se identifica a Narmer con el legendario Menes, que según la tradición se convirtió en el primer faraón de Egipto. El rey Menes, procedente del sur, estableció la capital en una ciudad de esta zona, en Tinis, por lo que las dos primeras dinastías se denominan tinitas. El periodo dinástico temprano fue un tiempo de experimentación que determino la evolución de las convenciones artísticas y religiosas de Egipto, el desarrollo de una incipiente escritura jeroglífica, y primeras construcciones, Mastabas, que era una tumba cuadrangular cuyos muros exteriores están inclinados en talud tomando la forma de una pirámide truncada. Bajo tierra se encuentra la cámara funeraria en la que se depositaba el cadáver momificado.
 
Periodo arcaico o Primeras Dinastías (3.100 – 2.650 AC)
Se conoce también este período como Naqada I, II, III

El Imperio Antiguo (2.650 – 2.150 AC)
El Imperio Antiguo es una fase importante en el desarrollo político y cultural de Egipto. Casi cinco siglos de progreso continuos, logran la fundación de una de las culturas más influyentes del mundo antiguo. Es durante este periodo crucial que la escritura jeroglífica alcanzó un nivel razonable de sofisticación y las técnicas artesanales lograron un nivel alto de profesionalismo. El sistema de escritura egipcio comprende tres tipos básicos de escritura: jeroglífica, hierática y demótica, esta última corresponde al periodo tardío del antiguo Egipto. Se caracteriza por el uso de signos, cuyo significado se conoce gracias al desciframiento de los textos contenidos en la Piedra Rosetta, que fue encontrada en el siglo XIX, sobre la que está grabado un decreto en tres tipos de escritura: jeroglífica, demótica y uncial griega.

Durante el Imperio Antiguo el Rey Djoser, construye la pirámide de Saqqara, es el primero y más famoso rey de la tercera dinastía.  Es en este periodo que se establecen los canones artísticos que duraran más de tres mil años. Los trabajos de Keops, Kefren, y Micerino, la creación de las tres pirámides en Giza representan la cresta de logros en el campo arquitectónico. Un gobierno centralizado fuerte, así como un majestad divina caracteriza este periodo, pero hacia el final del periodo, la autoridad central se desintegró y el país entró en un estado de declive rápido.

Primer Periodo Intermedio (2.150 – 2.030 AC)
El poder del imperio esta disminuido por la división, el país es regido por dos dinastías una al norte con sede en Heracopolis y Tebas en el Sur.

El Imperio Medio (2.030 -1.640 AC)
El re-establecimiento de una sola administración para el país entero se logró con Mentuhotep II. El Imperio Medio era un periodo de reavivamiento del carácter egipcio se establece la capital en Tebas. Posteriormente los reyes de la undécima dinastía pudieron ejercer el mando sobre la tierra y localizaron su capital en Ist-Tawy (cerca a la moderna El-Lisht) Los reyes de la duodécima dinastía promovieron el desarrollo económico y político, el comercio egipcio floreció, y un sistema elaborado de irrigación fue establecido de nuevo. 

Segundo Periodo Intermedio (1.640 – 1.550 AC)
Una vez más Egipto es regido en el norte y el sur por dinastías diferentes.

El Imperio Nuevo  (1.550 – 1.070 AC)
Es durante este periodo que Egipto alcanzó el cenit de su gloria. Las inmensas expansiones militares ambos en Asia y el Sudán fueron emprendidas por los gobernantes egipcios.  Tutmosis III estaban entre los pioneros en el campo militar. El grado de refinamiento de esta edad se manifiesta claramente en la herencia arquitectónica. Bajo el gobierno de la reina Hatshipsut, el reavivamiento artístico empezó. Los monarcas reinantes de este periodo mostraron un interés genuino por el arte y la arquitectura. El arte proliferó, enriquecido por influencias asiáticas, con hermosas manifestaciones de pintura mural. La actividad arquitectónica recibió un gran empuje como consta en el templo de Amón, en Karnak, y en el templo de Luxor. Akhenaton, el Faraón hereje, alcanzó la cresta de innovaciones con lo que se llamo el naturalismo de Akhenaton.  Ramsés II, fue un faraón imperial emblemático. Más que por sus conquistas territoriales, se le conoce por las abundantes construcciones colosales que legó a la posteridad, como el templo de Amón, en Karnak. Ramsés III, de la XX dinastía, es el último faraón relevante del Imperio Nuevo. El Mediterráneo Oriental se hallaba sometido a las incursiones de los aqueos que llegaron a Egipto por el norte, desde el mar. Aunque los rechazó, sin embargo, no pudo impedir la pérdida de la zona costera de Fenicia y Palestina. A partir de entonces empezó un período de anarquía y desunión, sucediéndose los faraones ramésidas e iniciándose una nueva etapa intermedia, que se prolongó durante cuatro siglos.

Tercer Periodo Intermedio (1.070 – 712 AC)
Las dinastías compiten de nuevo y pequeños estados o unidades políticas dividen al imperio en fragmentos.

Periodo Tardío Dinastía 25 a la 30 (712 – 332 AC)
Comienza el decaimiento final del imperio y es diezmado por las invasiones de pueblos extranjeros como los asirios.


LECTURA SUGERIDA

“La situación del artista y la organización del trabajo artístico en Egipto”. Hauser, Arnold. Historia social de la literatura y el arte I. Paginas 46 - 68.  Link al Libro Digital

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